¡Aparta la fecha!
Conversaciones
entre Mujeres
en
la Sede de Semillas

Agosto 1º, 19:30 horas: María Teresa Priego, Sabina Berman y Hortensia Moreno hablarán sobre “Erotismo femenino, escritura femenina”. Moderadora: Marta Lamas

Agosto 22, 19:00 horas: Verónica Ortiz presenta su libro “Mujeres de Palabra” con entrevistas a Guadalupe Loaeza, Laura Esquivel, Rosa Nissán, Eladia González, Mónica Lavín, Rosa Beltrán, Silvia Molina y Fabienne Bradu.


Cena de Inversionistas en los Derechos de las Mujeres

Jueves 1º de septiembre, 19 horas
Invitamos a las integrantes de la Red MIM a la cena con los grupos financiados por Semillas que vienen a nuestras oficinas para participar en una Reunión de Medio Camino. Una oportunidad para que las dos partes de la inversión social, donantes y realizadoras, puedan conocerse y convivir. ¡No faltes!


Reconocimiento a las Mujeres que Invierten en Mujeres

Noviembre 8, 19:00 horas, Museo Nacional de Antropología e Historia

En este número


Bienvenida a 12 donantes de la Red MIM

¿Qué frutos dio un donativo Semilla en el Distrito Federal?

¿Sabías que...?

Artículo del mes: Nuestros derechos y nuestras tareas, por Tanya Pliego


Bienvenida a la Red MIM


Semillas da la más cordial bienvenida a la Red de Mujeres que Invierten en Mujeres (MIM) a sus nuevas y nuevos donantes:

Aline Bortoloti de Magallanes
Valeria Castro Caballero
Gabriela Cuevas Lebrija
Oscar Arcadio Pandal González
Ariella Aureli Sciarretta
Adriana Hans Neuman
Luis Arturo Magallanes Mantecón
Marcela Cuevas Lebrija
Erika Tamayo Gómez
Julie Lopezlena Voss
Susana Vidales Rodríguez
Concepción Rionda de Valenzuela


¿Qué frutos dio un Donativo Semilla en el Distrito Federal?


“Nosotras tuvimos el sueño y Semillas nos dio el sustento para hacerlo realidad, ya que con su apoyo económico y técnico, pero sobre todo con su confianza y calidez humana, pudimos trabajar en el empoderamiento de mujeres con discapacidad visual y dejar la semilla en otras integrantes de la comunidad para que continúen con esta importante labor.”

Maribel Ortega
Coordinadora AVE de México



¿Sabías que...


...de acuerdo con el INEGI, 221,411 mujeres mexicanas presenta discapacidad visual y que sólo el 36% de ellas se desempeña en una actividad remunerada?


Artículo del mes: Nuestros derechos y nuestras tareas, por Tanya Pliego


Millones de mujeres pasan su vida entera en completa degradación económica, política y social, pues no gozan de prácticamente ningún derecho. Pero esta no es una invitación a volvernos activistas y salir a partir de mañana a intentar cambiar el mundo femenino, sino una invitación a la conciencia plena. Cada quien tiene su propia forma de luchar y defender sus propios espacios, lo que es muy importante es que podamos identificar cuáles son esos espacios, para poder defenderlos, para aprender a poner límites.

El punto es que eso no será posible si antes nosotras, las mujeres, una por una y colectivamente, no logramos cambiar esa visión que nos hace mirar todavía como normales una serie de prácticas que no debieran serlo. ¿Alguna de ustedes se siente débil o pasiva simplemente por ser mujer? Involucrarnos en la problemática femenina nos da una nueva red conceptual, nos da nuevos lentes para ver el mundo. ¿Por qué habrían de ser masculinos los éxitos públicos y nuestros los privados? ¿Ellos reyes de las oficinas y nosotras de nuestras casas y sentimientos?

A mí me parece que está más que probado que una mujer, cuando se queda sola por abandono, viudez, divorcio, se vuelve creativa, valiente, productiva; se vuelve segura de sí misma y de sus capacidades. ¿Cuántas mujeres grises lograron sobreponerse a su situación y se convirtieron en mujeres luminosas? ¿Por qué entonces no hacerlo al revés? ¿Por qué no empezar por construirnos a nosotras mismas antes de llegar a compartir con alguien más, en espera de que esa otra persona nos resuelva la vida? El objetivo último, en términos de pareja, sería eso: ser pareja, que no es sino la unión para la convivencia de dos seres individuales completos.

“Lo público es privado” dice un viejo dicho, y no hay nada más cierto. ¿Cómo defender nuestros derechos públicos si somos incapaces de hacerlo en el ámbito privado? Hay muchos ejemplos de mujeres exitosas e independientes que, al llegar a sus casas, se vuelven sumisas, y que aguantan cualquier tipo de vejación de su pareja. Y, claro, cómo no, si a las mujeres toda la vida se nos ha “dicho”, que nuestro valor está en función de ser capaces de tener y mantener un hombre a nuestro lado. No es casualidad que tantas de nosotras nos la pasemos haciendo la clásica pregunta tonta de: “¿me quieres?” ¿Qué esperamos que respondan? Ninguno va a decir que no. Sin embargo, eso nos tranquiliza, por lo menos momentáneamente. Valemos en función de ellos, esa es la verdad, así es como funcionamos en lo más hondo de nuestro ser.

Las mujeres tenemos grandes tareas personales que resolver. La dependencia emocional es sólo una de ellas. Debemos desarrollar nuestra autoestima, sabernos valiosas por nosotras mismas. Si de verdad deseamos dejar de ser ciudadanas de segunda, debemos dejar de sentirnos como segundas en nuestras relaciones más íntimas. Ver para adentro es la solución, porque afuera los mandatos invisibles siguen a la orden del día. El último y más aplastante es el que dicta un nuevo modelo a seguir por todas las mujeres: ultradelgadez, dieta permanente, cirugías por todo y para todo. La preocupación por verse bien es sana y hasta deseable, pero es imposible desarrollar una autoestima alta cuando se vive obsesionada por lo que se come y por la aceptación externa. La aceptación debe empezar por el cuerpo. Si no somos dueñas y amantes de nuestros propios cuerpos, no hay mucho qué hacer para afuera.

Ser feminista no es ser una odia-hombres, el feminismo, según la definición del diccionario: “es el movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”. Creo que todas estamos de acuerdo en que las mujeres merecemos iguales derechos, iguales oportunidades, iguales sueldos, etcétera. No temamos entonces convertirnos en mujeres preocupadas por las mujeres. Tenemos la gran ventaja de la comunicación: compartamos experiencias.

Empoderamiento es la palabra clave. Una persona empoderada es aquella que ha logrado autoconfirmarse, y que además es consciente de su propio empoderamiento, lo cual redunda en cambios de actitud significativos que, una vez que se consolidan, se difunden y contagian a otras personas.

Entre las asociaciones civiles y las instituciones de ayuda a grupos marginados de todo tipo, una buena parte del trabajo está dirigido a las mujeres de las comunidades, porque ya se sabe que cuando se logra cambiar la actitud y la forma de ver la vida de una mujer, ella se vuelve agente del cambio, primero en su propia familia y, como en una ola expansiva, ellas van contagiando a otras mujeres, y ellas a sus familias, hasta que se vuelve un cambio comunitario. Las mujeres tenemos esa capacidad, ese gran poder. Aprovechémoslo.

Tanya Pliego es editora, periodista e inversionista de la RED MIM.


Fotos cortesía de Lucero González

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