¡Aparta la fecha!
Conversaciones
entre Mujeres
en
la Sede de Semillas

Septiembre 12, 19:00 horas: Angélica Aragón abordará el tema “Desigualdad y discriminación de la mujer en México”.


Reconocimiento a las Mujeres que Invierten en Mujeres

Noviembre 9, 19:00 horas. Museo Nacional de Antropología e Historia, Auditorio Jaime Torres Bodet, Bosque de Chapultepec, Ciudad de México.

Contaremos con las palabras de la escritora Elena Poniatowska.

 

Networking

El Semillero inicia con este número la sección Networking

Networking es un espacio en el que difundiremos actividades, eventos, presentaciones, etc. de l@s integrantes de la Red MIM, entre todos aquellos que reciben nuestro boletín electrónico.

Iniciamos con la Fundación Olga y Rufino Tamayo, cuya directora es Patricia Bessudo.

El Museo Tamayo de Arte contemporáneo da la posibilidad de rentar espacios en sus instalaciones, para la realización de eventos de diversa índole, con una capacidad de hasta 800 personas.

Contacto: Cecilia Cervantes. Tel. 5553 9661, ccervantes@
museotamayo.org

En este número


Bienvenida a donantes de la Red MIM



¿Qué frutos dio un donativo Semilla en el Distrito Federal?




¿Sabías que...?



Networking: Fundación Olga y Rufino Tamayo



Artículo del mes: Rosa y Azul, por Lilyán de la Vega


Bienvenida a la Red MIM


Semillas da la más cordial bienvenida a sus nuev@as y/o renovad@s donantes:

Marieclaire Acosta Urquidi
Gerardo de la Vega Arévalo
Olga Bustos Romero
Patricia Bessudo Birman
María Mangual
Cristina Renaud Mata



¿Qué frutos dio un Donativo Semilla en el Distrito Federal?


“Llevamos ya cinco años aportando elementos de análisis que apoyen a las legisladoras en la negociación de presupuestos públicos destinados a programas de atención a mujeres. En noviembre de 2003 presentamos una propuesta ante el pleno de la Comisión de Equidad y Género, nos escucharon, la hicieron suya y negociaron un presupuesto para el 2004 que incorporó un aumento de 3.6% en programas etiquetados. Con ello se aporta no sólo a hacer visibles los problemas específicos de las mujeres y a buscar solucionarlos, sino también a la transparencia, ya que el desglose del dinero nos permite identificar con mayor facilidad si está siendo utilizado para fines ajenos a lo destinado y denunciar cualquier desvío. Esto no habría sido posible sin nuestro trabajo y el financiamiento que nos dio Semillas”.

Daptnhe Cuevas
Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad



¿Sabías que...


...sólo el 21% de los 128 integrantes del Senado de la República son mujeres y que en el caso de la Cámara de Diputados, sólo 23.6% de ell@s corresponden al género femenino?



Artículo del mes: Rosa y Azul, por Lilyán de la Vega


– ¡Mira mamá, mi tía me regaló dos conejitas!
– ¿Cómo sabes que no son conejitos Sabina?–, pregunté intrigada.
– ¡Ay!, pues porque tienen las orejas rosas.

La conversación con mi interlocutora de cinco años, me dejó intrigada. En casa, hemos hecho un esfuerzo conciente por no limitar el mundo de nuestra hija al acotado universo de los roles preestablecidos para ella, por ser mujer. Así, por ejemplo, tiene muñecas y también herramientas de juguete; lee libros de hadas y de dinosaurios; usa más pantalones que vestidos, porque así le gusta; lleva el cabello corto; prefiere el tae-kwon-do que el ballet; no le gustan ninguna de Las Princesas y le divierten mucho los Power Rangers. En general, es una niña bastante libre en sus ideas sobre lo que significa ser mujer.

Sin embargo veo que, de haber tenido un niño, me habría costado mucho más trabajo obtener el mismo resultado. Sabina no es la única niñita que usa ropa de color azul y juega con carritos. Pero debo confesar que, pese a mi obstinación en romper con este tipo de esquemas limitantes, la imagen de un niño vestido de rosa y jugando con muñecas me resultaría algo perturbadora. De hecho, nunca he visto un niño así, y no tendría nada de malo, ¿verdad?

Prejuicios
Es tan sólo un asunto cultural, socialmente aprendido, artificial. El rosa no existe para la mujer ni el azul para el hombre. Si los niños rechazan jugar con muñecas es porque papá dice que es de viejas; si las niñas no jugamos foot-ball es porque mamá dice que es para hombres. Nuestra sociedad fomenta estas diferencias sin sentido. ¿Cuántos hombres no agradecerían haber aprendido mecanografía en la secundaria?, ¿cuántas mujeres no valoraríamos haber tomado clases de electricidad para, al menos, perderle el miedo a cambiar un fusible?

Pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre estos temas y cómo determinan la forma en que los niños y niñas se vivirán como adultos. De este aprendizaje dependerá su potencial de tener experiencias de vida completas y no mutiladas por definiciones sociales que coartan su libertad.

Y aunque en el mundo occidental las fronteras entre los roles de género son cada vez más flexibles, nuestra cultura sigue empapada de un evidente carácter machista. ¿Sabías, por ejemplo, que el chaleco antibalas, los íconos de las computadoras Macintosh, los rayos láser ópticos utilizados en los reproductores de CDs, o los mosaicos de cerámica que usan los transbordadores espaciales para soportar el regreso a la atmósfera terrestre, fueron creados por mujeres? Esto no tendría por qué sorprendernos, pero lo hace. Estamos acostumbrados a ver sólo a los hombres en las esferas públicas, no porque las mujeres no hayan figurado a lo largo de la historia, sino porque nunca han sido vistas.

Mirarnos
Te invito a hacer un esfuerzo conciente por mirar a otras mujeres. Mirarlas en el sentido de reconocerlas en sus esfuerzos, logros, trabajo. Observa cómo a menudo damos más importancia a la opinión de un hombre; ponemos más comida en su plato; creemos más en su potencial para el éxito. Mirémonos, también, entre nosotras. Será una agradable sorpresa descubrirnos interesantes, sabias, inteligentes, capaces, exitosas, sensibles, humanas, cercanas y solidarias.

Lilyán de la Vega es licenciada en relaciones internacionales y diplomada en estudios de género. Es traductora y escritora feminista, además de mamá de tiempo completo. Actualmente colabora con la Revista Plenilunia y es voluntaria de Semillas.


Fotos cortesía de Lucero González
Diseño y programación de El Semillero: Gloria Elisa Blanco


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