Crecer en primera persona, para después hacer crecer a otras

20 julio, 2016
20 julio, 2016 Fondo Semillas

Crecer en primera persona, para después hacer crecer a otras

Juanita Cruz, fundadora de la organización de mujeres indígenas tojolabales Tzome Ixuk, desde muy joven sintió la necesidad de organizarse con otras mujeres para que todas juntas pudieran conocer y ejercer sus derechos, y vivir una vida sin violencia.

Nació hace 41 años en Las Margaritas, Chiapas. Sus padres y sus abuelos vivieron muchos años como peones en una finca, donde constantemente eran maltratados por el dueño y obligados a trabajar en sus maniobras políticas.

A sus siete años Juani comenzó a cultivar la tierra, y a los 10 lavaba la ropa de sus hermanos. Aunque sólo cursó hasta segundo de primaria, con 13 años, gracias a su estudio de la Biblia, comenzó a interpretar y comprender su situación.

Pero fue hasta los 19 años cuando Juana se enfrentó realmente a las costumbres machistas de su familia y su comunidad. Juana quedó embarazada; sus padres la querían obligar a casarse, pero un maestro la apoyó y los convenció de que respetaran su libertad de decisión. Ella había decidido ya ser madre soltera y trabajar con otras mujeres.

Sola, por primera vez, viajó a San Cristóbal de Las Casas, donde consiguió los recursos para un molino que sus compañeras necesitaban.

Recuerda que el 1o. de enero de 1994 llegaron algunos insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a su casa a pedir posada, cuando su hijo apenas tenía una semana de nacido. Desde entonces Juana participó apoyando la lucha zapatista, lo que fue muy significativo para su vida: “Ahí me preparé. Ahí fue toda mi formación como mujer, y también aprendí muchas cosas.”

A partir de su trabajo como promotora de derechos humanos en el Centro Fray Bartolomé de Las Casas, en 2006 fue invitada a un curso de Católicas por el Derecho a Decidir en el que: “fui entendiendo eso de que [el ejercicio de la sexualidad] pues ni es pecado, y que muchas de nosotras sentimos la culpa”.

En 2007 Juanita recibió una beca individual de Semillas para realizar un proyecto de promoción de los derechos sexuales y reproductivos:

“Dije: voy a crecer mis derechos sexuales, y voy a crecer yo, la primera persona, la que le toca autoreflexionarse, autocriticarse, autovalorarse y autocuidarse. Toca cuidarme primero, y luego ya me toca cuidar a las demás”.

Junto con otras organizaciones redactó una carta al EZLN para explicar el trabajo que hacía y pedirles respeto, pues todos coincidían en el objetivo común de cambiar el mundo. En esa carta pedían al EZ que formara a sus bases de apoyo en género y que se mantuviera atento al trabajo que ellas hacían.

“El cambio se vio cuando fue La Marcha del Color de la Tierra, el 21 de marzo de 2001. Fue un cambio general porque especialmente participaron las comandantas. Eso es algo que significa mucho, quiere decir que el EZ está tomando también en cuenta la demanda de las mujeres.”

En 2010 Juani viajó a Suiza y Alemania para hablar sobre derechos humanos y la relación entre el EZLN y las mujeres zapatistas. Posteriormente, recibió un segundo apoyo de Semillas para impulsar la defensa de los derechos laborales de las mujeres.

La lucha de Juanita ha rendido muchos frutos. En un principio los hombres no estaban de acuerdo con los métodos anticonceptivos, pero Juana los fue sensibilizando poco a poco. Incluso recuperó por completo la relación con su papá, quien ahora la apoya y admira, lo mismo que su madre y sus hermanos mayores.

Juanita reconoce cambios significativos y se siente muy orgullosa de ello. No sólo logró sensibilizar a los hombres sino que ahora las familias están teniendo entre dos y tres hijos, como máximo. En las comunidades ya hay una mayor aceptación a las diversas preferencias sexuales.

Actualmente, Tzome Ixuk tiene planes de crecer, tanto en su estructura como en el perfil de su trabajo. Están formando promotores niños, niñas y adolescentes de 12 a 18 años, y hombres y mujeres de 19 en adelante, para que colaboren en las diversas áreas de trabajo de la organización.

Juani expresa con serena certeza su agradecimiento al impulso que le ofreció Semillas:

“Lo que a mí me ha gustado mucho de Semillas es que nos hace crecer mucho en primera persona, para que después hagamos crecer a otras”.

Actualmente Juanita sigue fortaleciéndose dentro del programa “Construcción de capacidades para la incidencia a favor de los derechos de las mujeres en México”, financiado por la Comisión Europea y operado colaborativamente por Semillas y el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

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Algunos datos

  • El sistema de fincas, grandes propiedades de tierra dedicadas a la ganadería extensiva y al cultivo de maíz, fue una forma específica de esclavitud que se desarrolló en el siglo XIX en todo México.
  • Hasta finales del siglo XX, antes del alzamiento zapatista, la finca era un lugar donde las y los indígenas tenían que soportar condiciones terribles de maltrato, sometimiento y tortura.
  • A nivel nacional, partiendo de la situación más favorable a la menos favorable, Chiapas se ubica en el lugar 32º en prevalencia anticonceptiva; en el 26º en cuanto al porcentaje de mujeres que inicia la anticoncepción en el posparto; en el 32º en la necesidad insatisfecha de anticonceptivos; en el 24º respecto a la probabilidad de tener el primer hijo en la adolescencia; en el 32º por su tasa global de fecundidad; y en el 27º por su razón de mortalidad materna.
  • En Chiapas, menos de una décima parte (7.2%) de las mujeres en edad fértil se protegió de un embarazo en su primer encuentro sexual, dato que es menor al observado a nivel nacional, de 19.9%.

Fuentes:
Núñez Rodríguez, Violeta. Por la tierra en Chiapas, el corazón no se vence. Historia de la lucha de una comunidad maya-tojolabal para recuperar su nantik lu’um, Madre Tierra. Ed. Plaza & Valdés, México, 2004. 1a. ed., págs. 25-126.
Consejo Nacional de Población. Perfiles de Salud Reproductiva. Chiapas. CONAPO, México, 2011. 1a. ed. Págs. 11, 18 y 41.