31 octubre, 2017 Staff Fondo Semillas

“Ahora puedo cuidar a mis hijos”:
La historia de Consuelo, trabajadora en el taller Dignidad y Justicia

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Mi nombre es Consuelo Hernández. Tengo 39 años, nací en Durango, pero desde los 2 años vivo en Piedras Negras, Coahuila.

Tuve que empezar a trabajar a los 16 años, después de terminar la secundaria, para ayudar a mis papás porque éramos muchos hijos. Entré a Lancermex, una maquiladora que hacía máquinas para refrescos. Después me fui a Littelfuse, donde hacíamos fusibles para coches y refrigeradores. Ahí trabajábamos como 1000 personas, la mayoría mujeres.

Consuelo y Max

Viví hostigamiento laboral: nos hablaban con palabras altisonantes, las jornadas de trabajo eran de 12 horas, pasaba uno más tiempo en la fábrica que en la casa.  No tenía tiempo de estar con mis hijos, yo venía de que me estuvieran gritando en el trabajo y luego llegaba tarde, fastidiada y cansada, y aparte a hacer todo el quehacer en la casa.

En la maquila uno batalla mucho para pedir un permiso para salir, por ejemplo, si un hijo tuyo se enferma. Tienes que decirle a tu coordinador, luego el coordinador le dice al supervisor, y luego el supervisor al de recursos humanos, tienes que obtener el permiso de tres personas y, si te lo dan, te descuentan las horas, aunque sea una urgencia familiar. Ahí lo que cuenta es que estés trabajando y sacando producción, a ellos no les importa si tienes problemas familiares.

Decidí irme a probar suerte a Estados Unidos y me llevé a mi hijo más grande. Después de casi 12 años trabajando ahí, limpiando casas, volví a Piedras Negras. Es difícil conseguir un empleo que te permita cuidar a tus hijos. Ahora ya tengo tres: Arturo de casi 18 años, Monserrat de 11 años y Max de un año.

Mujeres trabajan en la maquiladora Dignidad y Justicia

Julia Quiñonez del Comité Fronterizo de Obreras me habló hace poco del proyecto “Dignidad y Justicia”, que es un taller textil creado por extrabajadoras de la maquila, donde es posible tener flexibilidad laboral para hacer compatible la vida familiar con el trabajo y donde hay un trato humano hacia las trabajadoras. Y me vine aquí con ellas.

En la mañana voy a “Dignidad y Justicia” unas tres horas, luego regreso a mi casa, hago comida, como con mis hijos y les ayudo con su tarea, y luego regreso al taller en la tarde. Mi hijo grande o mi esposo se quedan con el bebé.

Aquí en “Dignidad y Justicia”, si necesitas salir, sólo te pones de acuerdo con una sola persona y te ayuda, te comprende, y vas y vienes. Y si hubiera una situación especial, hasta me podría traer a mi bebé, cuidarlo y al mismo tiempo trabajar a gusto, sin la preocupación de que se quede solo.

Esta es una oportunidad que muchas madres quisieran tener porque tenemos que trabajar, y atender la casa, y atender la escuela de los hijos. Cuando estás en otras maquiladoras, muchas veces no te da tiempo, ni para ayudar a tus hijos a hacer tareas, ni nada, por las jornadas de trabajo tan largas.

Actualmente en la maquiladora “Dignidad y Justicia” trabajan sólo cinco mujeres. En la medida en que crezcan los pedidos, podrán trabajar hasta 15.

Me siento muy bien de estar aquí, tengo más tiempo para la casa y para la familia, no trabajo los fines de semana, o a veces un rato el sábado. En una maquiladora te dicen: “o vienes todo el día, o mejor ni vengas” y te rebajan, y sacas bien poquito, y no te alcanza, y anda una bien estresada. Aquí me siento mucho más relajada, más tranquila.

Gracias a este nuevo proyecto de la maquiladora “Dignidad y Justicia”, cuyo simple nombre lo dice todo.

La maquiladora Dignidad y Justicia permite a las mujeres conciliar su vida laboral y familiar

“Dignidad y Justicia” fue fundada por extrabajadoras de la industria textil en Coahuila, auspiciada por el Comité Fronterizo de Obreras. Se ubica en Piedras Negras y produce artículos de algodón, en condiciones libres de explotación, con criterios de comercio justo y con un menor impacto en el medio ambiente. Esta maquiladora busca ser un modelo que pueda ser retomado por empresas del ramo.

El Comité Fronterizo de Obreras es una de las siete organizaciones participantes en el proyecto “Mejorando las condiciones laborales y de vida de las trabajadoras”, desarrollado por Fondo Semillas, Hispanics in Philantropy y ProDESC.

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