11 abril, 2018 Staff Fondo Semillas

El feminismo no es una utopía

Reflexiones sobre el “Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan”

Por Angélica Gómez y Dirce Navarrete (@agateofobia_)

Este evento convocado por las mujeres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), tuvo lugar del 8 al 10 de marzo pasado en el Caracol de Morelia, municipio de Ocosingo, Chiapas. Dos compañeras de Fondo Semillas tuvimos oportunidad de estar presentes y queremos compartir algunas de nuestras reflexiones sobre este maravilloso encuentro.

Estar por primera vez en territorio zapatista fue al principio emocionante y después sorprendente.  Al inicio nuestra expectativa fue sentir que el evento se iba a desbordar por la cantidad de mujeres que se sabía que iban a llegar, sin embargo, ya ahí nos asombramos al observar lo bien organizadas y preparadas que estuvieron las compañeras zapatistas. En el mismo espacio nos encontramos cerca de 7 mil mujeres diversas de más de 48 países distintos, feministas y no feministas, indígenas, urbanas, de todas las edades, etnias y apuestas políticas. Así mismo sucedieron múltiples y numerosas actividades, durante las cuales la planeación, seguridad, cuestiones técnicas y logística fueron cuidadas por las compañeras zapatistas quienes tuvieron listo todo el tiempo cada detalle y espacio.

Fotografía: Massiel Hernández

De nuestra parte como asistentes nos abrimos también de forma natural a la paciencia y cordialidad que ahí nos estaban invitando a practicar. Desde el primer día esperamos alrededor de cuatro horas para entrar al evento, así como durante los demás días cuando las colas eran largas y lentas para entrar al baño, para comprar comida, para bañarse, pero la espera se hacía con tolerancia e interés por la de al lado, además nos permitía observar el hermoso paisaje y las prácticas que se daban entre mujeres de todas partes del mundo. El respero nos regaló la capacidad de poder observar los ires y venires de la marea que estábamos ahí.

Durante el encuentro tuvieron lugar más de 300 actividades entre danza, teatro, deportes, música, poesía, talleres, pláticas, conversatorios, exposiciones y demás intercambios. Se abordaron diversos temas del movimiento amplio de mujeres y feminista: tierra y territorio, apropiación del cuerpo, trabajo sexual, aborto, derechos sexuales, diversidad sexual, guerra, feminicidios, entre otros. El objetivo fue encontrarnos para conocernos y reconocernos como mujeres que luchan y ha sido muy grato ver que ese objetivo de “encontrarnos” y no sólo reunirnos, fue logrado real y contundentemente.

La palabra utopía, deriva del griego où, que significa literalmente “no-lugar” o “no hay tal lugar”. Si entendemos el feminismo como una apuesta política que pretende transformar radicalmente el lugar de las mujeres en el mundo,  luego de ser parte de este espacio de encuentro, podemos decir que el feminismo no es una utopía. El feminismo tiene un lugar, y ese lugar existe en todos los mundos donde hay mujeres resistiendo y luchando contra un sistema económico y político de guerra, que asesina a siete mujeres al día, tan solo en México.

Desde el inicio del evento, las compañeras zapatistas nos convocaron a la escucha, empatía y comprensión de la otra; nos demostraron que sí es posible escucharnos y respetarnos sin hacer menos las demás propuestas, aunque no entendamos ni compartamos las mismas posturas. Fueron ejemplo de escucha y apertura, invitándonos a la par a “seguir luchando cada una desde su lugar según su tiempo y su forma”, porque ya sabemos que todas vamos contra un mismo enemigo.

El feminismo tiene lugar, es real cuando coincidimos, cuando “vivir” se vuelve un acuerdo, entendiendo que vivir es luchar, luchar porque el dolor que todas las mujeres hemos vivido alguna vez, de diversas formas, no se vuelva a repetir en otra mujer de cualquier lugar, de cualquier grupo étnico, de cualquier geografía.

Desde Fondo Semillas compartimos la alegría de poder ser parte de este momento histórico para el movimiento feminista y para el movimiento zapatista, para las mujeres de México y de todo el mundo. Nos sentimos parte, nos sentimos comprometidas en aportar para que el feminismo no sea más una utopía, para que tenga un lugar, para hacerlo posible.

Conocemos, reconocemos y nos hermanamos con el trabajo y las luchas que miles de mujeres, centenas de organizaciones, hacen en todo al país para cambiar la vida y las estructuras de opresión en todo el mundo.

Gracias por los encuentros, gracias por las sonrisas, gracias por la fortaleza y enseñanza de las compañeras zapatistas, gracias por el acuerdo de vivir  y el aprendizaje de solidaridad con todas y para todas, que fortalece nuestra lucha y los movimientos que nos impulsan y nos alientan el corazón.

Fotografía: Massiel Hernández