11 mayo, 2018 Staff Fondo Semillas

Fuerza feminista

Por Paulina Barrios

Cuando llegué a entrevistarme para el puesto de Oficial de Recaudación en Fondo Semillas jamás imaginé el impacto que tendría en mí el trabajar en esa organización. Yo venía de un año intenso de mi vida, de un periodo de sentirme algo perdida, sin saber qué hacer, cómo encaminar mis intereses, dónde encontrar un trabajo estable que me diera las herramientas para seguir aprendiendo y deshaciéndome de las cosas que me estaban limitando en mi desarrollo profesional y personal. Fondo Semillas era la primera organización y espacio de trabajo feminista al que me exponía y cambió mi vida. Empecé a escribir y a participar en talleres desde el primer día, la cantidad de trabajo que se hace no cabe en estas 700 palabras y la mayoría de las veces no cabe en un día laboral de 8 horas. Desde un inicio mi jefa respetó mis comentarios y mi ritmo de trabajo, me retó a mejorar siempre de una manera respetuosa y con paciencia. El reto más grande que teníamos era encontrar una manera colectiva, todo el equipo de Recaudación y Comunicación, de presentar claramente al exterior qué hace Fondo Semillas, cómo funciona un fondo de mujeres. De manera muy resumida y simplificada aprendí a decir lo mecánico: “Fondo Semillas moviliza recursos internacionales y nacionales para poder dar donativos y capacitación a organizaciones de base y colectivas feministas”. Pero esto claramente no engloba la totalidad de lo que un equipo de 15 a 17 personas logra todos los días ni tampoco de lo significativo que resultan esos fondos para las defensoras que luchan día tras día por sus derechos y sus comunidades.

Me impactaba la fuerza de cada una de las personas que conocía; el compromiso de las defensoras de derechos humanos y la entrega de mis compañeres de trabajo. La frase trillada de que una aprende algo nuevo cada día fue cierta durante mis casi tres años en la organización. Aprendí lo que significan los ‘bomberazos’. Sentí cómo de mi trabajo y mi desempeño dependían fondos que mantendrían no sólo a nuestra organización sino también a colectivos y organizaciones feministas con las que colaborábamos. Entendí porqué en espacios feministas de derechos humanos y activismo se habla constantemente de un auto-cuidado político y consciente. Llegué a intercambiar correos a las 2:00 de la mañana con mi jefa con quien estaba terminando de detallar una propuesta o un informe para un donante. Cumplí treinta años en compañía de Fondo Semillas, me acompañaron en mi, quizás tonta, crisis de edad, me apoyaron en buscar un nuevo camino y me dieron fuerza para creer que era capaz de trazarme el futuro que yo deseara. A mis compañeres de Fondo Semillas siempre les tendré un cariño especial por ser quienes me acompañaron en mis primeros pasos como una mujer cada día más feminista y con ganas de invitar a más personas a participar de feminismos incluyentes y que encuentran fuerza en las diferencias.

Hoy, a nueve meses de haber dejado la organización sigo pensando en maneras de colaborar, de poner en práctica todo lo aprendido en Fondo Semillas, en cómo dar de regreso lo que me fue dado. Es por ello que cada vez que puedo hablo de Fondo Semillas, trato de traducir la fuerza y el trabajo que hay detrás de organizaciones feministas como esta y sus copartes.

Las copartes de Fondo Semillas fortalecen a sus comunidades y a México: sus historias, sus luchas, su fuerza, las desigualdades a las que se enfrentan, sus logros y también sus tragedias definen nuestra sociedad. Cuando nos preguntamos qué podemos hacer al ver las noticias, al enfrentarnos a la desigualdad cada vez más profunda, la respuesta es compleja. Yo ofrezco un reto: les reto a que reflexionen sobre qué han hecho por desafiar su manera de ver el mundo, por apoyar con recursos concretos a la lucha con la que sientan identificades, sobre todo qué han hecho para deshacerse del machismo, sexismo, transfobia, racismo, etc., con los que fuimos educades. Enfréntense a ustedes mismes y seamos conscientes de ir más allá de ‘dejar un granito de arena’ y seamos, como dijo Gandhi, verdaderamente el cambio que queremos ver en el mundo.