12 agosto, 2018 Staff Fondo Semillas

La tierra (sigue sin ser) de quien la trabaja

Por Tania María Carrillo (@tunamarilla)

Hace más de un siglo que Zapata enunciaba “La tierra es de quien la trabaja” para defender los derechos de propiedad de los campesinos que la labraban. Sin embargo, en la frase sólo estaban pensados los hombres, pues es común que la actividad se piense como una tarea de varones. Nada más falso que esto: las mujeres en nuestro país trabajan la tierra, pero no sólo eso, la cuidan, la defienden y la protegen. No obstante, no todas pueden ser su propietaria.

Visitamos El Almacén, una comunidad pequeñita en Nochixtlán, de donde son originarias varias integrantes de la organización Mujeres Milenarias. Nos recibieron: un cielo azulísimo  —de esos que ya casi no se ven en la Ciudad de México—, una tierra roja y brillante de donde salía una vegetación llana pero profundamente verde con varias hileras de magueyes bien verdes, y el conjunto de mujeres que, justo ese día, se había reunido para hacer tequio y limpiar el camino que atraviesa la zona. “Deshierbar la ruta pa’ que no haya maleza y aprovechar que los carros que pasan lo vean bonito”, nos dijo una de las muchachas. Y así, jóvenes y mayores por igual, macheteaban pastos y demás plantas para llevarlas a una fogata de poderoso humo y deshacerse de ellas ahí.

Bibiana Bautista Gaytán es originaria de Santa María Apazco (Nochixtlán) y líder de la organización Mujeres Milenarias. Ella fue la primera joven de su municipio en terminar el bachillerato y estudiar una carrera, hecho que motivó a otras jóvenes a seguir su camino. Bibiana estudió ingeniería forestal y hoy coordina este proyecto que se basa en la producción del pulque y el rescate del maguey.

Desde muy joven se dio cuenta que las mujeres son las que se dedican a esta labor: la producción del pulque recae primordialmente en sus cuidados, y sin embargo, ellas no pueden tomar decisiones sobre su trabajo, los beneficios económicos ni de la tierra misma.

Muchas mujeres de la región, la mayoría en realidad, siguen sin tener derecho a la propiedad de la tierra que trabajan. No sólo porque no pueden comprarla, sino porque “los padres no heredan directamente a sus hijas. Cuando ellas se casan, el marido es el que tiene derecho. Las comunidades no permiten que las mujeres sean dueñas”.

Mujeres Milenarias está conformada por 35 mujeres mixtecas de diferentes localidades de Nochixtlán, Oaxaca. La organización está compuesta por algunas jóvenes, que tienen desde 26 años, hasta señoras de 85.

Todas ellas siembran, limpian, podan, quitan los hijuelos y hacen el raspado del maguey para obtener el aguamiel, base primordial para la elaboración del pulque. Trabajan como grupo en la defensa y el rescate del pulque en la región desde 2016 y todas realizan esta labor con una técnica artesanal que se han compartido unas a otras, generación tras generación. Sus inquietudes no sólo recaen en la activación económica, sino también en la preocupación por preservar el maguey y las consecuencias benéficas que eso trae al territorio.

Aunque sus condiciones son adversas, Mujeres Milenarias está luchando porque su realidad sea distinta. La tierra que trabajan, también debe ser para ellas.

Su camino con Fondo Semillas apenas comienza, pero la apuesta es lograr que sus objetivos de transformación que benefician no sólo a las mujeres, sino a muchos otros integrantes de la comunidad y su entorno, sean posibles a través de un proceso que atienda el tema desde múltiples perspectivas.

Fotos: Tania María Carrillo Grange y Lucía Hidalgo Garza

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