“Nunca nos
imaginamos
que íbamos a estar
atrapadas tras las rejas”.

Johana

Johana tiene trece años y salió huyendo de Honduras. Las Maras, quienes durante meses la siguieron en sus trayectos del colegio a la escuela, amenazaron con raptarla y tomar posesión de su casa. Su madre y su padre vendieron lo poco que tenían para pagar el trayecto a México, donde las autoridades recluyeron a toda la familia en una estación migratoria durante más de un mes, hasta que Kaltsilaltik —una de las organizaciones que Fondo Semillas apoya—, les acompañó y brindó asesoría jurídica para poder recuperar su libertad y obtener la condición de refugiados.

Lo que más le dolió a Johana de verse obligada a migrar es ya no poder ver a sus abuelos y abandonar la escuela, a la que espera pronto regresar. Su sueño es ser abogada y poder algún día comprarles una casa a sus papás.

*Su nombre real es omitido para proteger su identidad.

Tu puedes proteger a niñas como Johana.
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