Marcelina Bautista

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Este sueño empezó a emerger hace casi 34 años, cuando Marcelina, indígena mixteca de 14 años de edad, llegó al Distrito Federal sin hablar español.

Vi que aunque trabajes en una casa, estás sola; aunque estés con una familia, no es tu familia. Sobre todo, [vi] el trato. Yo después le di nombre a lo que viví. Era discriminación, violencia […] Llegué a pensar ‘de aquí no voy a salir’. Y eso era muy triste para mí… Sentía impotencia. Nadie me decía ‘este trabajo está mal pagado’, ‘no está reconocido’, ‘es injusto’. Nadie me dijo, yo lo sentía desde muy dentro de mí”.

Sin conocer la ciudad, el espacio en el que pudo encontrar solidaridad, apoyo y sentido fue la Juventud Obrera Cristiana (JOC), en una iglesia de Naucalpan. “El párroco me invitó al grupo después de que me vio en el estudiantil de la iglesia. Parece que yo no cantaba bien. Me dijo -“¿Sabes qué? Aquí tenemos un grupo. Y me sumé. La mayoría eran obreros, pero al poco tiempo, ya éramos un grupo como de 25 trabajadoras del hogar”.

Las bases de su actividad política posterior se las dio el Padre francés Iván Perruod de quien escuchó por primera vez hablar de derechos laborales, género, incluso salud sexual y reproductiva. “No solamente nos hablaba de la Biblia, sino que nos confrontaba mucho con nuestra realidad”.

Mary Goldsmith, académica feminista, fue el eslabón que ligó a Marcelina con el Colectivo Atabal de trabajadoras del hogar, gracias al cual conoció a la sindicalista Rosario Ortiz, quien le ayudó a darle forma a sus ideas. Marcelina formó parte de la creación de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlactraho) en 1988, organización de la que fue secretaria general. De pronto, todo empezó a girar alrededor de la creación de un sindicato.

Con apoyo de la Fundación MacArthur pudo fundar el CACEH en el año 2000. Posteriormente, obtuvo una beca de Ashoka. Para 2005, su red de contactos la llevó a obtener el apoyo de Semillas que se mantuvo constante hasta el 2013.

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“A partir de allí Fondo Semillas nos sostuvo, y muchos años hasta el 2013 vivimos sólo con fondos que nos dio. No había más. Lo que ayudó Fondo Semillas a CACEH fue súper importante”.

Marcelina recibió una beca con la que pudo estudiar un diplomado sobre Comunicación y Sociedad Civil en la Universidad Iberoamericana. Emilio Álvarez Icaza por su parte, desde la Comisión de Derechos Humanos del DF, posicionó el tema de las trabajadoras del hogar. Con él, Ricardo Bucio le dio seguimiento y apoyó todo el proceso, haciendo lo propio al entrar a la Dirección de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

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La carga de trabajo de Marcelina por la ratificación del Convenio 189 de la OIT, que busca garantizar un trabajo digno para las empleadas del hogar, y como Secretaria General de la Conlactraho empujó a que sus compañeras tomaran las riendas para afianzar ya el proceso de sindicalización. Con el seguimiento a distancia de Marcelina, el apoyo de la Fundación Ebert y la asesoría de abogados, se capacitaron y echaron para adelante este sueño que parece apenas empezar.

“Yo veo un equipo con mucho compromiso. Me siento con mucha libertad, pero también con mucha fuerza. Vamos a empezar a cambiar esas percepciones de que no podemos llegar más allá, esas actitudes condescendientes. Ahora no hay límites. Estamos visualizando cómo sentarnos con el gobierno, empleadores y trabajadoras del hogar. Estamos colocando los rompecabezas para saber a quién le toca qué y cómo. Ahora ya vamos juntas, y entre todas caminamos…”

Como punta de lanza de este logro histórico, actualmente CACEH continúa fortaleciéndose dentro del programa “Construcción de capacidades para la incidencia a favor de los derechos de las mujeres en México”, financiado por la Comisión Europea y operado colaborativamente por  Fondo Semillas y el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

Algunos datos sobre las trabajadoras del hogar en México:

  • 8 de cada 10 no están afiliadas al seguro social
  • 8 de cada 10 no tienen pensión de retiro
  • 7 de cada 10 son de ascendencia indígena
  • 7 de cada 10 no tienen ninguna prestación formal
  • El 75% ganan menos de dos salarios mínimos; el 30% ganan menos de uno.
  • 9 de cada 10 no tienes contrato por escrito

Fuente: CONAPRED

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